El pasado 5 noviembre en la noche, momento en el que terminaban para muchos tres días de descanso y reflexión, la fría y tranquila noche capitalina se vio quebrantada por la algarabía de los gritos gitanos de un colectivo multicultural proveniente de diferentes puntos del planeta. Con representación europea, de Norte y Suramérica, Asia y Africa, diversos artistas conforman una de la bandas más importantes del mundo en la escena Gypsy Punk, Gogol Bordello. Banda querida por muchos que estaba en deuda con nuestro país (pero que forma de pagarla) tras esquivar en varias oportunidades una parada ante un publico que los esperaba con ansias.
 
La noche no pudo comenzar mejor, primero los dignos representantes nacionales del genero, La Folka Stravaganza, luego la sorpresa de la noche con la aparición en tarima del mexicano Juan Cirerol y finalmente un excelente calentamiento para la fiesta con la banda bogotana Skampida. Sin embargo ninguno de estos actos logro desviar las intensiones del publico, bailar y cantar como un gitano mas. Desde su primera pisada en la tarima Eugene y los suyos nos dejaron claro a cada uno de los asistentes que no pararíamos de bailar hasta que ellos lo decidieran. Los primeros gritos gitanos estuvieron a cargo de “Ultimate”, “Sally” y “Not a crime”, luego con “Wonderlust king” los ánimos siguieron en ascenso y hasta un pogo se armó, pero fue una simple comunión entre una familia de gitanos sin agresividad ni violencia.
 
La compañera de Eugene una guitarra acústica, hizo su aparición para acompañarlo al entonar de forma carismática y apasionada “My companjera”, para luego continuar con el frenesí desbordante con “Immigrant punk” y “Trans-continental hustle”. Como en toda fiesta el vino tinto hizo presencia para brindar por la velada, todos fuimos bautizados con el elixir para dejar claro que hacemos parte de la familia. Las mas esperadas que hicieron estallar la noche fueron, “Pala Tute” y “Start wearing purple” momento en el que todos nos uniformamos de morado para bailar un solo ritmo. Luego del encore regresaron con mensajes directos y contundentes con “Think Locally, Fuck Globally” y “Alcohol” y la marcha final en contra de nuestra voluntad con “Sacred Darling”.
 
Un espectáculo en el que ninguno es protagonista, todos son hermanos todos son gitanos que cantan y danzan entorno al amor en común por la música. Para nosotros, el recuerdo de una fiesta desbordante y sin límites que esperamos se repita pronto.

Sonisfera

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