¿world music?, no se la industria musical de dónde sacó esa etiqueta para encasillar artistas como Amadou & Mariam. Lo que se vivió el pasado 8 de Noviembre en Bogotá fue una demostración de puro y llano rock. Rock en sentido lato, el que debe ser; sin apellidos ni nacionalidades. Ese que nos dice que no importa si naciste en Malí  o en el delta del Missisipi, siempre y cuando hagas música con el corazón, encontrarás un mundo receptivo que te oirá. “Universalidad” no es palabra adecuada, pero es la primera que viene a la mente tras escuchar en vivo a la pareja ciega de Malí. 
El preámbulo estuvo a cargo de la sorprendente cantante y compositora francesa Mina Tindle, quien acompañada de baterista y bajista, impresionó con su mezcla de folk y electrónica. Una muy recomendable propuesta que gira alrededor de la pasmosa voz de esta parisina que en escena echa mano de los recursos electrónicos para crear loops vocales acompañados de delicadas melodías de teclados en canciones cargadas de melancolía que suenan simples pero profundas.
Cuando el reloj se preparaba para marcar las 9 de la noche por fin hicieron su aparición en tarima MariamDoumbia y AmadouBagayoko enfundados en los elegantes trajes de su tierra natal y usando sus acostumbradas gafas negras. Por su parte un público alborozado que colmó las instalaciones del teatro Jorge Eliecer Gaitán no ocultó su euforia entre aplausos y gritos. Sin más prolegómenos Amadou & Mariam dieron la largada con “Mogo”, perteneciente a su más reciente trabajo de estudio “Folila”, para dar paso a la soberbia “Batoma” y la blusera “Wari”. Cuando llegó el momento para declarar su amor al continente negro con “Mon Afrique”, los asistentes ya habían abandonado sus asientos para volcarse hacia el escenario y entregarse al irresistible baile. 
En escena  Amadou & Mariam  se hacen acompañar de una potente banda de músicos en teclados, percusión, bajo y batería que imprimen potencia y a la vez dan espacio para la improvisación. La presentación continuaría con las excelentes interpretaciones de infaltables como “Mon amour, ma chérie”, “La Realite” o la increíble “Beaux Dimanches”, encargada de cerrar la primera parte del recital. A esta altura no habían dudas del monstro de las seis cuerdas que es Amadou cantando, tocando, soleando e improvisando (que pedazo de guitarrista!).
Tras el acostumbrado encore retomarían con la conmovedora “Je pense à toi”, que cobró un nuevo sentido al ver a esta pareja de músicos y amantes declararse su amor en vivo a través de la música. El cierre definitivo llegaría por cuenta de “Chérie” y “Sebeke” para concluir una de los mejores conciertos que hayamos tenido la oportunidad de presenciar en este 2012. 

Sonisfera

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