La soleada tarde de domingo del pasado 27 de noviembre fue el momento indicado para darnos cita con un dúo noruego, que con más de 12 años de carrera y solo tres discos en estudio, se ha convertido en una agrupación de culto alrededor del mundo (entiéndase “de culto” como un movimiento de seguidores reducido pero muy apasionado). En las afueras del Teatro Faenza, lugar elegido para el concierto, la logística fue la apropiada aunque la entrada estuvo retrasada casi una hora (¿Cuándo no?). A pesar que el teatro se encuentra en plena remodelación el adecuado juego de luces fue un increíble acierto y logró que los elementos inacabados del lugar jugaran a favor y terminarán confiriéndole un aire entrañable al recinto.
 
Foto Kings Of Convenience en Bogotá Colombia
 
 
A las 3:45 subió al escenario Monsieur Periné que sin gozar del mejor sonido cumplió como banda telonera. Aunque la presentación fue corta hicieron un recorrido por sus canciones esenciales como Ton Silence, La Tienda de Sombreros, La Muerte y la sorprendente versión del bolero Sabor a Mi. Una vez terminada la actuación de Monsieur Periné (aunque aguardaría una sorpresa más adelante) todo estaba servido para que la dupla noruega saliera a escena.
 
Pasadas las 4:30, envueltos en una luz roja y el ruido ensordecedor de los casi mil asistentes, Kings of Convenience pisó el escenario. Sin más, Erlend Øye y Erik Glambek Bøe empuñaron sus guitarras y se oyeron las primeras notas de la melancólica My Ship isn’t Pretty, colmando el teatro con refinadas melodías de guitarra y sutiles voces: la impronta musical de KOC. Al terminar el primer tema un público emocionado les agradeció de nuevo entre gritos y aplausos que parecieron incomodar a Erlend quien tapándose los oídos le pido a la audiencia que no gritarán “aaaaah” sino mas bien “huuuu”, una petición algo extraña y cómica. 
 
Foto Kings Of Convenience en Bogotá Colombia
 
La presentación continuaría con la evocadora Cayman Islands, al final de cual, Erlend, bastante quisquilloso, aludió al frío que sentía en ese momento y solicitó cerrar las puertas tras bambalinas. Sin pensárselo, Erik le devolvió las medias que Erland le había prestado y presenciamos un intercambio de calcetines en pleno escenario. A pesar de esto un miembro del público se conmovió y decidió arrojarle un saco (que se veía bastante abrigador) para que un agradeció Erland lo visitera de inmediato.
 
Lo que siguió fue una sucesión de bellas y sublimes interpretaciones de temas como 24-25, You in Me, Love is Not Big Truth y I Don’t Know What I Can Save You From que destacaron por la pasmosa compenetración de guitarras y las aterciopeladas voces de Erlend y Erick, dejando patente que KOC es una combinación de personalidades dispares unidas por lo esencial: la música.

Foto Kings Of Convenience en Bogotá Colombia
 
La comunión definitiva con el público llegaría con Know How en la que se pidió a las mujeres cantar la parte que correspondía a Feist, lo cual hicieron con increíble suficiencia. Seguiría Mrs Cold que fue coreada de principio a fin por todos los asistentes para darle paso a Peacetime Resistance que se vio interrumpida cuando Erlend pisó un cable y dejó sin sonido la canción. Una vez retomada fue una oportunidad más para interactuar con el público en el que se propuso una divertida batalla sonora entre izquierda y derecha del teatro.
 
La parte más movida del show vendría a partir de Boat Behind para la cual se hicieron acompañar de Monsieur Periné como banda ensamble. Este sería el momento culmen del concierto en donde hubo tiempo para la improvisación resultando una versión superior en muchos aspectos a la grabación de estudio. Cerrarían con la bailable Rather Dance que se oyó poderosa con arreglos de violín, flauta traversa y trompeta que no dejo a nadie indiferente en el teatro. Al final KOC agradecería a Monsieur Periné y harían juntos la venia al público. Sin embargo la gente sabía que este no podía ser el fin, y al coro de la manida frase “ooootra!, ooootra!”, KOC regresó al escenario para interpretar la conmovedora Homesick. El final definitivo vendría de la mano del remix de Rule My World que sonó realmente especial con la mezcla de pista dance y guitarra acústica al vivo, permitiendo a Erland actuar como un animado frontman de banda de rock, cerrando así uno de los mejores del año.
 
Al final tuvimos la oportunidad de asistir a un show brillante de principio a fin, me atrevo a decir que tocó las fibras de todos y cada uno de los asistentes, y que resume a la perfección el título de su primer álbum: Quiet Is The New Loud

 
 
Sonisfera

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