El segundo día de Rock al Parque se ha convertido en un día ecléctico, un día lleno de matices tanto en el escenario como en el publico; puedes poguear, luego saltar, puedes cantar y hasta bailar como si no hubiera un mañana; ademas te puedes topar con los más punk, con los metaleros, con el parche ska, con los hipsters; sencillamente es un día para roqueros de todos los tamaños y colores.

El cartel haciendo honor a este popurrí, viajó por diversos géneros. En la tarima principal por el escenario plaza se pudieron escuchar sonidos más fuertes; una de las presentaciones más destacadas fue sin duda la de los caleños de Desnudos en Coma quienes demostraron que en el ámbito local también se hace música innovadora; Walls of Jericho sorprendió con la inagotable energía de su frontwoman Candace Kucsulain; Syracusae demostró lo importante de una buena selección en la convocatoria distrital y Suicide Silence no defraudó a los miles de seguidores que se agolparon en el Simón Bolivar para vibrar con un show lleno de poder.

Por los escenarios Eco y Plaza las cosas estuvieron más tranquilas; los amantes de los ritmos afro se deleitaron con los congoleños de Jupiter & Okwess quienes hicieron mover el esqueleto a más de uno; los españoles de Quentin Gas y Los Zíngaros con su viaje psicodelico nos hicieron despegar los pies del suelo del parque. La agrupación inglesa HMLTD fue difícil de descifrar, sin embargo la versatilidad de su vocalista cautivo a más de uno. La gran controversia del festival estuvo a cargo de las Pussy Riot quienes a nuestro parecer sí defraudaron y mucho a un publico que esperaba un nivel más alto musicalmente hablando.

Una jornada que demuestra que Rock al Parque es diversidad y sobre todo libertad, libertad para gritar, saltar y ser feliz con la música, sobre todo si esta logra de una u otra manera darle significado al rock n roll.

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