Este año el tradicional “día del metal” estuvo marcada por una curaduría inclinada por sonidos inclinada hacia vertientes como el trash,  death y el groove principalmente en detrimento de otros géneros como el black y el heavy metal (este último es una deuda histórica del festival). Lo cierto es que el metal sigue siendo un género que logra movilizar verdaderas masas como quedó demostrado, una vez más, en está edición de Rock al Parque.

Los invitados internacionales no decepcionaron. Por su lado Death Angel ofreció una de las mejores presentaciones del todo el festival con un manejo de tarima excepcional que puso a vibrar a un escenario Bio a reventar. Lamb Of God supo hacer un repaso por su discografía frente a un escenario plaza casi llena que coreó su canciones más destacas. Otra de las sorpresas vino de la mano del trio brasilero Nervosa que cargadas de trash dieron un buen espectáculo demostrando que estas chicas realmente saben divertirse sobre el escenario.

La cuota colombiana estuvo marcada por la despedida de Darkness que luego de tres décadas de actividad dejó un mensaje claro: sino se apoyan las bandas locales la escena va a morir. Otro de los actos destacados corrió por cuenta de la agrupación caleña Occultus demostró que a pesar del tiempo sigue siendo una banda compacta con una intención musical clara. Para destacar también las presentaciones de Alcoholic Force, Dead Silence y Herejía que ofrecieron sendas presentaciones llenas de mucho poder y profesionalismo.

Tal vez el lunar de la jornada fue el pobre homenaje a Elkin Ramirez, un video con un mensaje del club de fans y el reencauche del sinfónico de Kraken que quedaron demasiado cortos para homenajear a uno de los personajes más representativos del rock nacional

Lamb of God

Nervosa

Heaven Shall Burn

Occultus

Darkness

Herejía

Death Angel

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