Muchos son los iconos del rock que están deuda con nuestro país, pero uno de los más importantes e influyentes para la música independiente, la saldó con creces el sábado pasado en el teatro Metropol, ante alrededor de 1.600 almas que extasiadas se deleitaron ante un show sublime. Haber tenido enfrente a Morrissey con todo su existencialismo, su dramatismo, su apasionada voz, nos permitió revivir esa indescriptible colisión emociones que suscita el amor a la música. 
 
Después de la presentación de la cantante estadounidense Kirsteen Young y una delicada selección  de vídeos entre los que se destacaron artistas admirados por Moz como SparksThe New York Dolls y Brigitte Bardot, saltó al escenario con la elegancia que lo caracteriza Steven Patrick Morrissey, acompañado de cinco virtuosos músicos, vestidos solo con boxers amarillos a excepción del guitarrista que usaba un traje de mujer y para sorpresa de muchos el encargado de los teclados, la armónica y el acordeón es de origen cartagenero.
 
Con un “hola cachacos” Morrissey  saludo a un emocionado público que por fin encontraba la redención después de tantos años de espera. Sin más sonó First Of The Gang To Die,  una poderosa bienvenida que anticipaba una de las presentaciones más encomiables que hubieran visto estas tierras cafeteras. El primer tema de los Smiths no se hizo esperar. Las primeras notas de una guitarra distorsionadas anticiparon a  How Soon Is Now? ante el regocijo de una asistencia completamente entregada.
 
Lo que vino enseguida fue un repaso por lo más excelso del repertorio de Moz. Infaltables como Let Me Kiss You,  Every Day Is Like Sunday o los arreglos flamencos  de When Last I Spoke To Carol, fueron argumentos suficientes para comprender que nuestra admiración por él no es infundada. Versiones emotivas de temas como  I Know It´s over  (Smiths) o Alma Matters calaron en lo más profundo de los asistentes.
 
También haría presencia el manifiesto al vegetarianismo  Meat Is Murder que acompañada de una cruda proyección de imágenes de fondo simplemente impactó. Sin embargo los temas más coreados fueron There Is A Light That Never Goes Out y la conmovedora Please, Please Let Me Get What I Want que literalmente arranco lágrimas en los asistentesEl nunca deseado cierre vino en pleno día de San Patricio con Irish Blood, English Heart, todo un regalo pues Colombia fue el único país en su gira suramericana que tuvo el privilegio de oírla.
 
Morrissey ratificó en vivo que la elegancia en la música no se busca ni se consigue, simplemente se nace o no con ella. En este sentido Moz es un genio innato.
 

Sonisfera

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